Diario de una sexóloga

putas bcn

En pleno centro de Barcelona tenía mi propia consulta para terapias sexuales para parejas, conocidos o incluso matrimonios de oro que pasan por un pequeño bache en su relación, sexualmente hablando.

Pasaban todo tipo de personajes de lo más variopintos, de personas comunes hasta estrellitas del famoseo con más de un quebradero de cabeza. No obstante, todos venían por el mismo motivo: el sexo.

Los problemas de erecciones de ellos y la falta de deseo sexual de ellas eran los problemas Premium de mi consulta, pero lo mejor de todo es que me lo pasaba en grande ayudando a más de uno.

Les enseñaba a solucionar los problemas, y hasta en algunos casos les indicaba como tenían que penetras a su pareja para que pudieran alcanzar el nirvana. Pero no todo era flores de colores,  y la crisis azotaba también para aquellos que tenían grandes obstáculos en sus relaciones sexuales (¡y pensad que es sexo es lo que más vende!).

Hace unos años, antes de ser experta en terapia sexual, fui experta en sexo, o en otras palabras, escort en la ciudad condal. Mis experiencias, buenas, malas, regulares y sobre todo fallidas hicieron que mi deseo de seguir dedicándome al sexo aumentara.

Con el paso de los años no paraba de pensar en ser la mejor sexóloga de Barcelona, pero debía dejar mi secreto a un lado. Me formé como pude en el sector y conseguí reunir el suficiente dinero para tener una preciosa consulta para dar mis mejores consejos y soluciones adquiridos con una de las mejores experiencias que una escort puede ofrecer, sin sexo a cambio, claro está.

En mis inicios combinaba mi pasión y mi profesión, y resultó ser la mejor idea jamás pensada. Lo que me aportaba el sexo de mis clientes nocturnos, podía aplicarlo a …

Fantasía de congresos

escort

Era lunes y me habían enviado a Madrid para un congreso. Los mejores profesionales de las auditorías económicas reunidos en un mismo pabellón durante una semana. Demasiados eventos a los que acudir y mucho tiempo que matar. Estaba yo solo por parte de mi empresa, pero un compañero de la oficina me había comentado que él solía contratar los servicios de alguna escort, así que esta vez quise optar por asistir en buena compañía.

Llamé a una agencia y escogí una rubia con más pecho de lo que un sujetador puede aguantar. Vino al hotel y nos conocimos en el hall. Tenía un cuerpo con el que cualquier hombre se perdería y unos labios carnosos con los que iba a hacer las delicias de mi imaginación.

Tres horas de eventos y ya estábamos de vuelta en mi habitación. Las miradas que mis colegas de profesión le habían dedicado eran de todo menos caballerosas, pero ella hoy era para mí.El dinero no importaba y yo quería pasar tanto tiempo con ella como mi cuerpo aguantara.

Empezamos en la cama. Me forcé a aguantar, no podía correrme al principio de todo, había pensado en hacerle el amor de tantas formas distintas… La puse contra la mesa y ahí ya no aguanté más. Me corrí mientras se la metía por detrás y veía sus pechos rebotar. Una hora después me preguntó si quería seguir o si ya le iba a pagar por los servicios. La cogí de la mano y me la llevé a la ducha. La miré, y le estaba besando el cuello mientras le acariciaba el pecho, cuando ella se puso de rodillas. Ya está, esa sí que iba a ser la definitiva. Pocas cosas me ponen tanto como el sexo oral, y esta escort era de las buenas……

Sexo con ginecologo

lenceria

Conocí a Ramón y a su esposa en  la noche de un viernes en un restaurante. Estaba cenando con mi marido y  entraron ellos. Ramón se acercó a saludar a mi marido y me lo presentó. A su  vez, Ramón nos presentó a su mujer. Según me explico Pepe, Ramón era ginecólogo en el mismo hospital que trabajaba mi marido.
Después de la cena fuimos a  bailar a un lugar de moda. Un poco después llegaron Ramón e Inmaculada. El local estaba lleno y Pepe los invitó a nuestra mesa.

Inmaculada y Ramón eran muy agradables y atractivos, ella ejercia una profesion algo mal vista, era escort en barcelona, tenían más o menos nuestra edad. Pasamos un rato muy agradable. Cuando salimos del local, quedamos en llamarnos para salir a cenar juntos otra noche.

Así fue. Salimos varias veces juntos y nos hicimos muy amigos.
Varias veces, había comentado con Ramón que no había vuelto al ginecólogo desde el último parto y me había dicho que debería hacerme una revisión.

Así que un día llamé al móvil de Ramón y le pregunté que cuándo me podía hacer la revisión.
– ¿Cuando te viene bien?- me dijo.
– Los martes y los jueves el niño come en el colegio y no sale hasta las 6.- le dije.
– ¿Puedes estar en la consulta a las 3:30?
– Claro.
– Bueno, pues hoy a las 3:30.

Mi marido tenía guardia en el hospital. Eran las 2 de la tarde, así que tenía que espabilar para estar en la consulta a las 3:30.
Llegué a la consulta un poco antes de las 3:30, me abrió la puerta Ramón.
– La chica no viene hasta las 4:30.- me dijo.
Me pasó a su despacho y después de las preguntas habituales, me pasó a …